Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
20 diciembre 2010 1 20 /12 /diciembre /2010 17:42
      La verdad sea dicha: Dunnarswrad me encanta. Tal vez porque cuando sea pudre de que los demás digan gansadas y habla él, nadie se anima a contradecirlo. Quizás porque no se achica ante las jerarquías, en lo que tiene sin duda mucho que ver el hecho de que las jerarquías se vean demasiado pequeñas al lado de ese energúmeno. A lo mejor porque es práctico y prefiere siempre ver qué se puede hacer en vez de quedar lamentándose por la desgracia de turno. Puede, cómo no, que porque es un tanto acomplejado -algo que, quizás, no se note tanto en este primer volumen de la trilogía-, y ese punto vulnerable en alguien de tan temible aspecto mueva un poco a la ternura. Por lo que sea: la verdad es que me encanta. Sin embargo, inicialmente no estaba prevista su aparición en éste ni en ningún otro libro, excepto, y sólo mencionado, en uno que transcurría en Drakenstadt unos tres siglos después de aquella primera guerra contra los Wurms. Incluso entonces, sin embargo, la mención que de él se hacía ocupaba muy poco espacio. Dunnarswrad apareció en El señor Cabellos de Fuego cuando empecé a sospechar que la descripción de las tranquilas vidas de Balduino y sus amigos en Freyrstrand, sumamente light, hiciera olvidar a los lectores que el argumento transcurría en medio de una guerra espantosa. Entonces empecé a intercalar en el relato episodios que transcurrieran en Drakenstadt o Ramtala, mostrando esa guerra en toda su crudeza. Maarten Sygfriedson, que en el libro ambientado en Drakenstadt al que hacía referencia más arriba aparecía mencionado como uno de los héroes de esa guerra, debía por fuerza intervenir; y me acordé entonces de alguien de quien se decía que había sido amigo de Maarten, Hreithmar Hjalmarson, apodado Dunnarswrad. Dado que dicho apodo significaba cólera del trueno, era evidente que tenía que tratarse de alguien muy propenso a la ira. Se me ocurrió que tenía que ser alguien de muy buen tamaño y, sobre todo, muy feo, cosa que cuando lo acometiese el furor, en su entorno todos empezaran a temblar. Para hacerlo más pintoresco todavía pensé que algunos rumores podrían postular que entre sus ancestros había al menos un ogro, cosa de justificar lo mismo su fiero aspecto que su carácter de los mil demonios. 

      Hreithmar no sólo asusta mucho, también se hace odiar a veces por quienes lo tienen cerca, y ése es el caso, por ejemplo, de los muchachos del Leitz Korp, a quienes él no concede piedad a la hora de entrenarlos. Al menos, ésa es la primera impresión. Pero quizás un poco porque no cualquiera soportaría ese terrible entrenamiento y eso les inspira cierto orgullo, y otro poco, también, porque terminan dándose cuenta de las verdaderas intenciones de Dunnarswrad, sus sentimientos hacia él cambian mucho con el tiempo. Cuando el Día de la Gehenna Drakenstadt parece irremisiblemente perdida, les llega la hora de despedirse: los chicos del Leitz Korp deberán escapar hacia el Sur para alertar a la población de que los Wurms han destruido la ciudad y tratar de organizar la defensa o la huida (en lo personal me tentaría más esta última posibilidad). Entonces les llega el momento de poner en práctica todo lo que Dunnarswrad les enseñó para sobrevivir. En los pantanos del Sur de Drakenstadt, infestados deThröllewurms, habrá cuando menos uno que se acuerde, agradecido, de las "torturas" a las que lo sometía el medio ogro, y que ahora le permiten salvar su propio pellejo. Seguramente no será el único. Da la impresión, por otra parte, de que habían llegado a sentirse protegidos en cierta forma por él, porque a la hora de la despedida corren abundantes lágrimas. El mismo Hreithmar, que tan duro parece por fuera, queda preguntándose qué será ahora de sus cachorros de monstruo.

      Es también durante el Día de la Gehenna cuando tiene lugar el célebre momento en que Calímaco se llena de terror en el frente de batalla y se echa a llorar con desesperación. Hreithmar lo amenaza, lo insulta, le grita; lo alza en vilo, lo sacude y, en suma, lo asusta más que los propios Wurms. Más tarde, ni recuerda haberlo hecho. Y es que, ya se ha dicho, se trata sobre todo de un hombre práctico y, por qué no decirlo, bruto. A él no se le pueden pedir discursos floridos ni nada que se le parezca. Y para colmo, es un momento de crisis: los Wurms están a punto de abrirse camino a través de Drakenstadt y devorar a sus habitantes o achicharrarlos merced a sus chorros de fuego y brea en llamas. En esas condiciones, no se puede andar con demasiados rodeos. El miedo de Calímaco es como una especie de foco infeccioso que hay que erradicar urgentemente, antes de que se expanda, porque si el terror gana a los defensores de la ciudad, los Wurms tendrán que esforzarse poco para tomarla. En ese contexto, la reacción deDunnarswrad no tiene más objeto que evitar que el terror cunda. Tal vez es en buena parte gracias a él, indirectamente, que la ciudad termina salvándose. Pero no puede esperar -ni espera-agradecimiento por ello. Sabe que nunca será un héroe grato o popular. Maarten, aunque feo, al menos es gentil; él, ni eso.Parece muy, muy malo, y es muy feo y bruto. Con semejante mala imagen, muy pocos estarían dispuestos a aclamarlo.

      Se debe reconocer que a veces es bastante tonto, y muy particularmente cuando se pone emocional. Un ejemplo de lo dicho es el motivo de su querella con Edgardo de Rabenland. La cosa empieza cuando un mensajero, entre la indignación y el susto, lleva a Drakenstadt noticias no del todo fidedignas, según las cuales la banda de Sundeneschrackt está de nuevo en libertad. Balduino aparece como responsable de dicha liberación, pero además se lo acusa de dar a un perro pulguiento y sin raza el nombre de Gudjon, insultando así a uno de los más grandes héroes de Drakenstadt, orgullo de la ciudad. Dunnarswrad se toma ambas cosas muy a pecho, aunque por otra parte no es el único: toda Drakenstadt se ofende muchísimo por lo que considera un doble ultraje. En lo sucesivo, Edgardo será chivo expiatorio por esta afrenta, y muy especialmente, durante cierto tiempo, con Hreithmar. Pero igual no llega la sangre al río: ambos terminan haciendo las paces, obligados un poco a ello por los amigos que tienen en común.

      Eso de amigos quizás merezca alguna aclaración, porque Hreithmar no tiene muchos. En realidad, el único que le queda ahora es Maarten Sygfriedson, y ahora que éste encontró una compañera, ya no pasan tanto tiempo juntos. Esto lo lleva a tratar de encontrar nuevos camaradas, y eso lo lleva en cierto momento, incluso, a llevar a la taberna, casi a la rastra, a Ignacio de Aralusia, quien a su manera siente aprecio por el medio ogro, pero no tiene nada en común con él, y menos todavía en materia de diversiones. Es que Hreithmar se siente solo. Es la pieza que no termina de encajar en ningún rompecabezas. Este hecho quizás influya a la hora de deponer las hostilidades con Edgardo. Este, por su parte, no conserva mucha simpatía por el medio ogro, pero tampoco ve con malos ojos este acercamiento porque, después de todo, están en medio de una guerra, y no conviene echar agua y abono a las diferencias personales. Además, cuando se están diciendo demasiadas tonterías, Dunnarswrad resulta de mucha utilidad para poner orden: ¡A la mierda con tanto palabrerío inútil!, es, más o menos, su frase de cabecera para acallar gansadas. Posiblemente no nos vendría mal contar con algún ejemplar semejante en nuestra vida real...



Compartir este post

Repost 0
Published by EKELEDUDU
Comenta este artículo

Comentarios

Presentación

  • : EL SEÑOR CABELLOS DE FUEGO I
  • EL SEÑOR CABELLOS DE FUEGO I
  • : ...LA NOVELA FANTÁSTICA QUE, SI FUERA ANIMAL, SERÍA ORNITORRINCO. SU PRIMERA PARTE, PUBLICADA POR ENTREGAS.
  • Contacto

Texto Libre

<td width="44" align="left"><a href="http://www.argentino.com.ar/" rel="nofollow" target="_blank"><img alt="argentino.com.ar" width="43" height="40" border="0"></a></td>

   <td><a href="http://www.argentino.com.ar/" title="directorio argentino" rel="nofollow" style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:10px;color:#1E4F81;text-decoration:none;line-height:12px" target="_blank">estamos en<br><span style="font-family:Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px"><strong>Argentino</strong>.com.ar</span></a><br>
     <div style="margin-top:2px;margin-bottom:3px"><a href="http://www.argentino.com.ar/" title="directorio argentino" style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:10px;color:#999999;text-decoration:none;line-height:10px" target="_blank">directorio argentino</a></div></td>
    </tr>
   </table>
 </td>
  </tr>
</table>

<iframe src="http://www.thob.org/barra.php?blog=fch7qg3kmpd9w5nv" name="voto" id="voto" width="55" height="200" scrolling="no" frameborder="0" framespacing="0" border="0"></iframe>

Enlaces