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19 septiembre 2010 7 19 /09 /septiembre /2010 20:57

      Apenas llegado a Freyrstrande con Anders, Balduino encuentra en la playa a un chico de unos nueve o diez años, que está haciendo castillos de arena en la playa. Así aparece Hansi Friedrikson por primera vez en la tercera versión de EL SEÑOR CABELLOS DE FUEGO, pero inicialmente, en la primera, aparecía mucho más tarde, como uno de los tantos espectadores del duelo entre Anders y el campeón entonces innominado de Einar, y que más tarde resultó ser Thorkill Rolfson. Por ese entonces era también una figura de relleno, simplemente decorativa; no cortaba ni pinchaba. Pero un día estaba yo escuchando Cía Deilm Dremun Derdrethar, de la obra Deirdre of Sorrows, de Patrick Cassidy; y la imagen de chico travieso y sonriente de Hansi, pelirrojo y con tres o cuatro pecas, se apareció en primer plano en mi mente. Supongo que esto era inevitable, de algún modo: tengo tres sobrinos que se encuentran entre los seres más cercanos a mi corazón, y creo que en Hansi y Thommy hice en parte una especie de compilado de la forma de ser de todos ellos, adaptada a las circunstancias y con detalles propios también. Me pareció interesante intrducir una figura simpática, entre tierna, inocente y pícara. Quien creo que no me lo habría agradecido, al menos al principio, es Balduino, quien como si no tuviera ya bastantes dolores de cabeza con el páramo al que lo destinaron, las caras de terror que lo rodean en Vindsborg, su propia depresión y sus horizontes inciertos tiene, además, que hacer las veces de niñera de un mocoso no muy proclive que digamos a la obediencia.Y Balduino no está habituado a que no le obedezcan. En su mente hay una cadena de mandos muy clara: él da órdenes a los adultos (a quienes ni en broma se les ocurriría no obedecer a un Caballero, y menos si éste viene con su espada al cinto) y éstos trasmiten las órdenes a sus retoños. Ahora bien, en este caso falta el eslabón intermedio en esa cadena de mandos; y es un despropósito amenazar con armas a un nene para que éste haga caso. A Balduino, Hansi le rompe los esquemas y le produce tremendos dolores de cabeza. Revolotean grifos hambrientos en el cielo, pero el crío, muy ufano, sigue con sus castillos de arena y sus palos a guisa de espadas, sin inmutarse. O bien enfila muy campante hacia Vindsborg, hábitat de una fauna de terror recién salida de las mazmorras de Kvissensborg y respecto a la cual no es posible saber a qué atenerse, aunque los presos fuertes, los Kveisunger, dan muestras de estar encantados con Hansi. Pero la situación hace que a Balduino se le pongan los pelos de punta y le grita a Hansi hasta quedarse, casi, afónico, en inútiles esfuerzos por hacerse obedecer. Cuando el chico se digna obedecer (milagrosamente) una orden que no tiene muchas ganas de acatar, exhibe cara larga y no deja de hacer el clásico reproche: MALO.

       Así Hansi pone a prueba los límites de la paciencia de Balduino, aunque a veces termine achicándose y hasta huyendo a toda la velocidad que le permitan sus piernas, Varias veces Balduino está a punto de darle la paliza de su vida, pero siempre se contiene a último momento, divertido por los ruegos de Hansi, que incluyen citas bíblicas aprendidas gracias a su condición de monaguillo. Condición fortuita, quizás, ya que la aureola le tambalea un poco al angelito. 

      Es inevitable, en estas condiciones, que Balduino, de a poco, termine encariñándose con Hansi, quien es el primero, o uno de los primeros, en Freyrstrande en demostrarle con hechos que la vida es mucho más que sueños de gloria personal, de revanchas de niño malquerido yfrenéticas prácticas con armas. Para Hansi, quien vive con su padre pescador y siempre expuesto a los riesgos del mar y con una tía enferma y que finalmente muere sin que el lector llegue siquiera a conocerla más que de oídas, Balduino es una garantía de que en ningún caso quedará desamparado si desaparecieran los adultos de su entorno inmediato.

      Sobreviene entonces la tragedia. Que lo es, y enorme, desde el infantil punto de vista de Hansi. Friedrik, su padre, no es mal hombre, pero tampoco un maestro de la sutileza. De hecho, a veces es tan directo como un rinoceronte a la carga.Apenas la tía de Hansi desciende al sepulcro, Friedrik tiene una charla con su hijo en la que, por el bien de éste, intenta persuadirlo de empezar a iniciarse en la misma actividad que hasta ahora les ha dado el sustento: la pesca en alta mar. Durante esa charla, Friedrik saca a relucir que Balduino en algún momento volverá a irse y se olvidará de todo el mundo, Hansi incluido. Para el chico, que el señor Cabellos de Fuego, SU señor Cabellos de Fuego, lo olvide, es inconcebible. Pero al día siguiente, fatalidades que ocurren, Balduino está ocupado en tantas cosas que no puede dedicarle mucho tiempo, hecho que parece corroborar la opinión de Friedrik. Y por último, la cereza sobre la torta: cuando ese mismo día y poco más tarde aparece Thommy, el hijo de tres años de Thomen y Thora, el pobre Hansi se siente que el diminuto querubín rubio lo ha destronado del afecto de Balduino, y los celos empiezan a corroerlo, llevándolo a comportarse de tal manera que por fin le ganan la hasta entonces tan esquivada paliza a manos de Balduino, quien para colmo en la reyerta entre Hansi y Thommy siente resonancias de su propia amarga infancia. 

      Seguramente habrá quienes me acusen de exagerado cuando confiese que me deshice en lágrimas cuando exploré el alma adolorida de Hansi por esos temores que en definitiva tenían tan poco fundamento, pero creo que lo maravilloso de ser escritor es, precisamente, poder ver por un instante la vida desde los ojos y el ángulo del personaje de turno. Para Hansi, en ese momento su mundo personal se venía abajo y fue inevitable que yo mismo sintiera esa hecatombe. Y tal vez por la misma razón, creo que Balduino nunca me parecerá tan grande y noble como en ese momento previo a la reconciliación, soportando patadas y golpes de Hansi, quien quiere huir de él e irse a cualquier lugar a llorar a solas. Luego vienen las palabras, las explicaciones; pero de alguna manera, cuando todo está bien de nuevo es cuando el pobre Hansi ya no puede aguantar más y se anega en lágrimas, abrazado a esa especie de hermano mayor que, según empieza a sentir su corazón, estará ahí para protegerlo en el momento en que lo necesite, y que a su vez ha aprendido a necesitarlo. Y en algún momento, pueden estar seguros de eso, Balduino necesitará más a Hansi que éste a él. Porque tal vez la verdadera función de esa gentecita diminuta tan capaz de hacernos estallar en carcajadas con sus ocurrencias como de estremecernos de miedo ante la posibilidad de que les suceda algo malo, o de sacudirnos de ira con sus reiteradas desobediencias, y de llorar con sus dolores como si fueran nuestros, tal vez consista en hacernos sacar fuerzas la nada cuando ya no nos queda ninguna. La de recordarnos en nombre de Dios, como angelitos de aureolas algo tambaleantes, que ellos aún están allí y que, por lo tanto, el mundo sigue girando, la vida continúa fluyendo y no podemos darnos por vencidos. A todos esos angelitos, vaya la figura de Hansi a modo de humilde y cariñoso homenaje.

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Published by EKELEDUDU
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  • : EL SEÑOR CABELLOS DE FUEGO I
  • EL SEÑOR CABELLOS DE FUEGO I
  • : ...LA NOVELA FANTÁSTICA QUE, SI FUERA ANIMAL, SERÍA ORNITORRINCO. SU PRIMERA PARTE, PUBLICADA POR ENTREGAS.
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