Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
11 mayo 2010 2 11 /05 /mayo /2010 19:57

      Un par de horas más tarde nevaba otra vez, y bajo tan poco acogedor clima llegaba Anders, entre gruñidos y a lomos de Slav, a la cabaña de Gudrun.

 

      -Maldito desgraciado, me va a oir si es que está aquí, sí, señor; ¡me va a oir!-refunfuñó-. Le importa un comino que me preocupe por él a pesar de que me oculte cosas, ni por un momento se le ocurre ir a Vindsborg a avisar dónde está.

 

       Como todo muchacho de humilde cuna y que alguna vez conoció privaciones e incomodidades, Anders se sentía muy a gusto con una barriga llena y un buen trago junto al fuego. De tan confortable situación acababa de salir para ir en busca de Balduino.

 

       -Pelirrojo ingrato, bastardo-continuó mascullando, rabioso.

 

      Se apeó, y en ese momento se preguntó si a Balduino no le habría ocurrido realmente algo grave. Un nudo en la garganta y una negra y colérica bilis confluyeron en su garganta mientras aporreaba la puerta.

 

       -¡Por qué a uno deben pasarle en la vida estas cosas, digo yo!...-exclamó, mientras continuaba castigando a la puerta sin piedad, hasta que por fin se abrió y Balduino asomó por ella-. Ah, ajá, así que aquí estás-dijo, irónico-. Escúchame una cosa: por más que sea yo tu escudero, tu sirviente, no tienes derecho a...

 

      -Lo siento tanto, Anders-lo interrumpió Balduino-. Olvidé algunas obligaciones mínimas. Es que me siento tan feliz esta noche...

 

      El furor de Anders se apaciguió algo, lo bastante para permitirle advertir, mirando a Balduino a los ojos, que éste parecía literalmente flotar por los aires.

 

       -Yo antes no soportaba a los enamorados. Nada más oir de lejos sus risitas idiotas me irritaba-confesó el pelirrojo-. Algunos de ellos tal vez me exasperarían incluso hoy, no sé; pero ahora sospecho que les tenía envidia. Desde el día que lo conocí, Kurt siempre insitió en que yo necesitaba una mujer; y ya esa noche me quedé pensando en ello. Lo recuerdo como si fuera hoy. Acabábamos de llegar a Freyrstrande y estábamos enemistados tú y yo, y esas noches de constante viento me hacían mal...  Extrañaba tener a alguien al lado; lo extrañaba como si alguna vez hubiese tenido una compañera y de repente ésta me hubiera faltado y no supiera por qué... Y como si se tratase de un recuerdo que se fuera diluyendo en la memoria, traté de imaginar cómo sería sentir junto a uno el cuerpo de la mujer amada, sus caricias... Ahora...

 

       -Ahora ya lo sabes-interr umpió Anders con suavidad.

 

       Balduino lo miró a los ojos y no pudo evitar asombrarse. Anders, agraciado por naturaleza, había depuesto la ira, y ahora sonreía de una manera que realzaba la belleza de su rostro privilegiado. Era la suya la sonrisa noble, pura y magnífica de quien se alegra por la dicha del prójimo; y esa sonrisa se ensanchaba a cada instante. Ante esa sonrisa, a Balduino lo invadió una oleada de afecto hacia su escudero, su amigo, su hermano.

 

       -Sí... Ahora lo sé-dijo, sonriendo también, con timidez en su caso, como si la felicidad fuera una travesura de niños e impropia de adultos como él; como si acabara de cometer un hurto bello e inocente.

 

       Anders advirtió lo que su rabia no le había dejado ver en un principio: Balduino se había cubierto apresuradamente con una frazada de confección basta para ir a atenderla puerta. Es decir, que antes había estado desnudo o semidesnudo; lo que por otra parte no era difícil de deducir.

 

          -Mejor vuelve adentro, campeón-sugirió el muchacho de los ojos verdes-. Sospecho que allí las cosas están algo más calientes que aquí-y palmeó afectuosamente el hombro de Balduino, a la vez que guiñaba un ojo.

 

       Se despidieron sin más palabras, con sendas inclinaciones de cabeza, observándose con ese cariño silencioso y sólido que ahora rara vez se ve, pero que en otros tiempos forjaba poderosas cadenas incluso entre hombres muy disímiles: La verdadera amistad se ha vuelto más escasa que el uro, el grifo o el unicornio, pero antaño era algo más frecuente, y siempre se la consideraba un honor, una dádiva o un privilegio, y había que hacerse merecedor de ella. Tal vez la razón por la que hoy escasee tanto sea, justamente, que las personas tienen un concepto demasiado elevado de sí mismas y creen merecer incluso más afecto del que gozan; por lo que descuidan los afectos y acaban perdiéndolos.

 

       Balduino cerró la puerta y regresó a tenderse junto a Gudrun, entre unas pieles viejas y toscamente remendadas, junto al fuego del hogar. El semblante de la joven, cuyos ojos miraban sin ver hacia el techo de la vivienda, era la imagen misma de la serenidad y la reflexión. Balduino le besó el cuello y ella, automáticamente, le acarició aquella melena cuyo color tanto amaba.

 

      -Qué tonta fui al guardar distancias durante tanto tiempo...-dijo, más para sí misma que para Balduino-. Pero mejor tarde que nunca.

 

      Desde la muerte de su madre, la cabaña le había parecido un lugar horrible, atestado de viejos fantasmas malignos y siniestros que la acechaban desde cada rincón. La presencia de Balduino los había puesto en fuga. Un día, él se iría de Freyrstrande; pero dejaría atrás su recuerdo, como una benévola y protectora presencia para mantener alejados a los fantasmas.

 

      Afuera, Anders continuaba sin irse. Se había acercado a Slav con intenciones de hacerlo, para luego quedar allí, como petrificado o desafiante ante la nevada. Seguía sonriendo mientras recordaba episodios de su pasado más reciente junto a Balduino, y un creciente alborozo fue invadiéndolo mientras decidía hasta qué punto merecía el pelirrojo su buena fortuna actual... Y de repente pareció que su júbilo era demasiado, que algo tenía que hacer para no reventar de alegría; y montó sobre Slav al tiempo que profería un alarido ebrio de amor a la vida, que se alzó por encima de la borrasca y fue oído por una perpleja Gudrun y un sonriente Balduino.

 

       ¿Cómo es posible ser tan feliz como yo lo soy ahora?, pensó este último. En ese momento, yaciendo al lado de la mujer amada y oyendo aquel alarido jubiloso hasta lo inexpresable, se sintió como en un sueño, él que en otro tiempo nunca había sabido qué era el afecto.

 

       Y Anders salvó el trayecto hasta Vindsborg en desenfrenado galope y riendo como un energúmeno. Algunos aldeanos lo oyeron, Thomen el Chiflado entre ellos; y se asomaron preocupados, pensando que tal vez algún viajero extraviado clamaba por auxilio; y al ver de qué se trataba volvían a entrar en sus viviendas, meneando la cabeza. Ese amigo del señor Cabellos de Fuego está más loco que una cabra, pensaban... Pero no podían negar que aquélla era una dulce locura, que aquellas carcajadas hacían bien al corazón.

 

       Así era Anders: voraz en la mesa, en sus apetitos sexuales y en sus alegrías. La vida era para él como una copa embriagadora de la que no tenía la más mínima intención de dejar siquiera una gota en el fondo. Aquella noche, algo de su arrollador júbilo debió impregnar incluso los parajes más solitarios y tristes del bosque; y durante muchos años, cuando Anders ya no estuviera allí, en algunas nevadas persistirían los ecos, a la vez misteriosos y triunfales, de sus risas y sus exclamaciones. De nuevo el amigo loco del señor Cabellos de Fuego galopa por los bosques, pensaría la gente; y la idea reconfortaría más que el cobertor más abrigado o que un buen trago de aquavit.

Compartir este post

Repost 0
Published by EKELEDUDU
Comenta este artículo

Comentarios

Presentación

  • : EL SEÑOR CABELLOS DE FUEGO I
  • EL SEÑOR CABELLOS DE FUEGO I
  • : ...LA NOVELA FANTÁSTICA QUE, SI FUERA ANIMAL, SERÍA ORNITORRINCO. SU PRIMERA PARTE, PUBLICADA POR ENTREGAS.
  • Contacto

Texto Libre

<td width="44" align="left"><a href="http://www.argentino.com.ar/" rel="nofollow" target="_blank"><img alt="argentino.com.ar" width="43" height="40" border="0"></a></td>

   <td><a href="http://www.argentino.com.ar/" title="directorio argentino" rel="nofollow" style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:10px;color:#1E4F81;text-decoration:none;line-height:12px" target="_blank">estamos en<br><span style="font-family:Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px"><strong>Argentino</strong>.com.ar</span></a><br>
     <div style="margin-top:2px;margin-bottom:3px"><a href="http://www.argentino.com.ar/" title="directorio argentino" style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:10px;color:#999999;text-decoration:none;line-height:10px" target="_blank">directorio argentino</a></div></td>
    </tr>
   </table>
 </td>
  </tr>
</table>

<iframe src="http://www.thob.org/barra.php?blog=fch7qg3kmpd9w5nv" name="voto" id="voto" width="55" height="200" scrolling="no" frameborder="0" framespacing="0" border="0"></iframe>

Enlaces