Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
18 mayo 2010 2 18 /05 /mayo /2010 19:50

      -El señor Ben Jakob, citando el Talmud, decía que en el relato de la Creación contenido en el Libro del Génesis se cuenta que Dios veía que su obra era buena-comentó Balduino-. Hubo, sin embargo, una excepción, el segundo día, cuando Dios dividió unas aguas de otras para ordenar el mundo, pero no opinó que ello fuera bueno, pues había nacido la primera división. El señor Ben Jakob decía que tanto más nefastas son las divisiones entre hombres cuando no traen provecho, como generalmente ocurre.

 

       -Dejando de lado que no veo la lógica de que repitas esa u otras citas religiosas cuando eres más incrédulo que Santo Tomás, Dios hizo la división aunque no fuera exactamente buena, ¿no? ¿Por qué no dividir entonces entre buenos y malos, por qué no dejar a Kehlensneiter en la mazmorra, bien lejos de nosotros?

 

      -¿Y qué seguridad tenemos de que allí vaya a quedarse, aun cuando no lo liberemos nosotros mismos?... Di instrucciones a Hildert. Ulvgang y sus Kveisunger están autorizados a visitar a Hendryk y a Kehlensneiter, si desean hacerlo, porque negarles ese derecho podría traer problemas. Pero no tienen permiso para ingresar en las celdas ni a llevar encima las llaves de las mismas, que deben permanecer en poder de los carceleros de turno. Me consta que Andrusier pidió las llaves, que fue muy insistente y que se irritó al no tener éxito. ¿Quería simplemente entrar en las celdas, o buscaba hacer salir de ellas a sus ocupantes? Andrusier no comentó conmigo el incidente, y eso me da mala espina. Me enteré por Hildert, a quien se lo comentaron los guardias que discutieron con Andrusier. Podría estar gestándose una traición frente a mis propias narices en este mismo momento. Una opción podría ser devolver a los Kveisunger a la mazmorra ya mismo. Aparte de que no me gusta la idea, la conveniencia de la misma es dudosa. En este momento Kvissensborg está bajo mi autoridad, pero los vientos podrían soplar fácilmente en otra dirección, y Einar tomar el control de nuevo; en cuyo caso, al no contar yo con el apoyo de la dotación de Kvissensborg, me vería obligado a sacar de nuevo a los Kveisunger de las mazmorras, pues estaría escaso de hombres. Y luego de haberlos devuelto a prisión, sería ingenuo de mi parte esperar que al salir de nuevo me sirvieran con la misma lealtad de antes, pues sería obvio que entonces estaría usándolos. Ahora bien, hasta aquí, por lo que sabemos y hasta que se pruebe lo contrario, me han sido fieles, aunque algunos detalles, como el de Andrusier solicitando las llaves de las celdas, arrojen alguna sombra de duda. Sería por lo tanto una canallada de mi parte devolverles bien por mal. Cuanto puedo hacer es seguir conservándolos a mi lado, reforzar esa lealtad como me sea posible y mirar cada tanto por encima de mi hombro y con la diestra descansando en la empuñadura de mi espada. Nada más puedo hacer.

 

      -Thorvald, ¿tú qué opinas?-preguntó Anders.

 

      El gigantesco anciano quedó pensativo un instante.

 

      -Balduino razona bien-dijo al fin-. El problema es que cualquier cosa que haga tiene sus pros y sus contras, y estas últimas encierran mucho peligro. No obstante, Ulvgang aprecia a Balduino y confía en él. Para Balduino sería peligrosísimo que Ulvgang se sintiera traicionado. Será menos riesgoso, creo, liberar a los dos que están en la cárcel que arriesgarse a que salgan por las suyas o con ayuda de sus compinches. Ni hablar de encerrar de nuevo a los que ya están afuera y soltarlos otra vez si se hiciera necesario; hacer algo así sería una estupidez fatal.

 

       -Que salga el tal Kehlensneiter-terció Ursula-. Siempre hay tiempo para romperle el cuello si no se comporta como es debido.

 

      -¡Ni que fuera apenas un niño travieso!-exclamó burlonamente Anders-. Por si no te ha quedado claro, comportarse en forma indebida significa, en el caso de Kehlensneiter, que deja tras él un par de cadáveres degollados, no que ha cometido una diablura digna de Hansi, Ursula.

 

      -Ulvgang, sin darse cuenta, se contradijo mientras hablaba conmigo-reflexionó Balduino-. Primero dijo que yo tenía la amistad y el respeto de él y de su banda; más tarde, sin embargo, dijo que ellos y yo no somos amigos sino, por el contrario, enemigos.

 

      -Cuando tu adversario es leal y te ves obligado a unir fuerzas con él en causas comunes, lo sientes amigo y ya no sabes ni dónde estás parado-dijo Thorvald-. Es el caso vuestro. Tú eres Caballero; él, pirata. No es lógico que seáis amigos ejerciendo ocupaciones tan disímiles ambos. Pero hicisteis un pacto y, como él mismo dijo, quiere serte fiel aunque más no sea por conveniencias. Por desgracia, toda fidelidad tiene sus límites. El suyo es pretender que regrese a la mazmorra voluntariamente si nada lo obliga a ello.

 

       -Yo no quiero que regrese a la mazmorra, ni él ni los suyos-anunció terminantemente Balduino-. Quiero que todos sean indultados. Pagaron por sus crímenes y me están sirviendo bien. Eso merece un reconocimiento, ¿no?

 

        -Ah, pero no estás en posición de ofrecer o garantizar indultos, no es prerrogativa tuya concederlos, ni tienes seguridad de que los obtendrías para ellos-respondió Thorvald.

 

      -Entonces, que los trasladen a un encierro menos duro. Cuando menos eso sí se merecen.

 

      -En su momento armó un escándalo sin nombre la sentencia que los condenaba a prisión perpetua en vez de a la horca. Imagina qué lograrías si intentases que se los trate con menos rigor.

 

      Era cierto. A pesar de que él mismo había cometido e instigado actos igualmente innobles, Arn parecía sentir cierta vergüenza por los fallos judiciales que, durante el gobierno de su padre, habían permitido a los restos de la banda de Sundeneschrackt esquivar la pena de muerte; de modo que era poco probable que él quisiera suavizar aún más tales sentencias, aunque siempre se podía probar.

 

       -Bueno, pues no sé-dijo Balduino, vencido-. Construyamos entre todos una nave y vayamos a vivir a Broddervarsholm. Hagámonos piratas.

 

      -Ya eres Caballero y, por lo tanto, debes obediencia a las leyes, cosa que no puede decirse de los piratas, a menos que se trate de las suyas...-objetó Thorvald.

 

      -¡Pero no me hagas reir!... Desde que soy Caballero me debí siempre a la justicia, pero con respecto a las leyes, no hice otra cosa que refregármelas por el culo.

 

      -Ese lenguaje, señor Cabellos de Fuego-musitó Karl en tono implorante.

 

      -Tú eres único-le dijo Anders-. Se está por decidir la puesta en libertad de un tipo que con gusto te cortaría en trocitos y te merendaría crudo, y tu única preocupación es una grosería de Balduino.

 

      -Una vez un matarife me dijo que no miraba los ojos de los animales que faenaba porque, si lo hacía, no era capaz de carnearlos-recordó Balduino-. En este caso es igual. Cuanto más convivamos con Ulvgang y sus hombres, cuanto más los miremos a la cara, cuanto más confiemos en ellos y nos expongamos a ser sus víctimas, más difíciles les será traicionarnos.

 

       -Así habrá razonado vuestro Cristo, en cuyo caso luego, en lo alto de la Cruz, habrá blasfemado como para matar a Karl de un soponcio-observó Ursula, provocando con su mentalidad pagana inevitables sonrisas-. No todos los hombres son iguales, señor Cabellos de Fuego. Tal vez te has pasado demasiado tiempo luchando noblemente, y casi has olvidado incluso qué son las villanías.

 

      -En realidad, pasé más tiempo tendiendo emboscadas, poniendo trampas y atacando por sorpresa, ya que la Orden no enfrentaba a enemigos leales y por lo tanto tampoco ella misma procedía con nobleza. Sólo una vez me batí a duelo caballeresco en toda regla y tras desafío formal-aclaró Balduino; y añadió, ufano:-. Y vencí.

 

      -Señor Cabellos de Fuego, en mi opinión haces lo correcto, pues Kehlensneiter merece estar aquí, con nosotros-intervino inesperadamente Lambert, quien hasta ese momento no había soltado palabra-; y me gustaría explicar por qué.

 

      -Si quieres...-murmuró Balduino, intrigado por la petición de Lambert y preguntándose qué tan trascendental resultaría el testimonio del viejo.

Compartir este post

Repost 0
Published by EKELEDUDU
Comenta este artículo

Comentarios

Presentación

  • : EL SEÑOR CABELLOS DE FUEGO I
  • EL SEÑOR CABELLOS DE FUEGO I
  • : ...LA NOVELA FANTÁSTICA QUE, SI FUERA ANIMAL, SERÍA ORNITORRINCO. SU PRIMERA PARTE, PUBLICADA POR ENTREGAS.
  • Contacto

Texto Libre

<td width="44" align="left"><a href="http://www.argentino.com.ar/" rel="nofollow" target="_blank"><img alt="argentino.com.ar" width="43" height="40" border="0"></a></td>

   <td><a href="http://www.argentino.com.ar/" title="directorio argentino" rel="nofollow" style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:10px;color:#1E4F81;text-decoration:none;line-height:12px" target="_blank">estamos en<br><span style="font-family:Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px"><strong>Argentino</strong>.com.ar</span></a><br>
     <div style="margin-top:2px;margin-bottom:3px"><a href="http://www.argentino.com.ar/" title="directorio argentino" style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:10px;color:#999999;text-decoration:none;line-height:10px" target="_blank">directorio argentino</a></div></td>
    </tr>
   </table>
 </td>
  </tr>
</table>

<iframe src="http://www.thob.org/barra.php?blog=fch7qg3kmpd9w5nv" name="voto" id="voto" width="55" height="200" scrolling="no" frameborder="0" framespacing="0" border="0"></iframe>

Enlaces