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15 mayo 2010 6 15 /05 /mayo /2010 16:44

       Instantes más tarde, Balduino, desnudo como Adán, se presentaba ante sus hombres en el interior de Vindsborg. Por su semblante se hubiera dicho que acababa de ser condenado a muerte: se veía sombrío, aunque altivo. Un Caballero conserva su dignidad incluso en sus últimos y peores instantes...

 

       Honney y Andrusier se acercaron al pelirrojo, quien juntó dócilmente sus muñecas detrás de su espalda.

 

      -Lindo culito, señor Cabellos de Fuego-dijo Honney, a medio camino entre la burla y la lascivia.

 

       -Deja mi culo en paz, y haz lo que se te ordenó-gruñó Balduino, malhumorado.

 

      Había sido idea suya. Nada más imaginar que se derretiría primero para congelarse luego en estado de absoluta desnudez, le venían deseos de huir y de liquidar a cualquiera que intentara impedírselo. Por desgracia, Thorvald lo había tocado en su costado más vulnerable, obligándolo a luchar contra tales impulsos. Y no se le había ocurrido mejor idea, para superar su terror a la sauna, que ésta que ahora se estaba poniendo en práctica. ¿Por qué no, pensándolo bien? Nadie subía de buen grado a la horca, pero le era posible mostrar serenidad y coraje si tenía que hacerlo. De modo que sería arrojado a la sauna atado de pies y manos por propia voluntad. Si sobrevivía (lo que era más que dudoso, creía él), seguramente la próxima vez no necesitaría que lo ataran para repetir la experiencia y cumplir así con lo prometido a Thomen.

 

       Todavía estaban Andrusier y Honney encargándose de Balduino, cuando la puerta de Vindsborg se abrió, y entró un grupo encabezado por Hundi, quien traía un ojo morado.

 

      -Lo atrapamos-anunció muy ufano; y tras él entró la gigantesca Ursula cargando a hombros con Anders, a quien también se había atado de pies y manos.

 

      Tras ellos venían los gemelos Björnson, Snarki y Gilbert, todos ellos con trazas de haber participado de una denodada lucha.

 

      Ursula depositó a Anders junto a Balduino.

 

      -Me conmueve tu fidelidad, Anders. Me sigues a muerte, ¿eh?-se burló el pelirrojo

 

      -Muy gracioso-fue la respuesta, gruñida prácticamente.

 

       -Esto te ocurre por bocón, grumete-le informó Ulvgang-. Si no te hubieras burlado tanto del señor Cabellos de Fuego, te habríamos dejado en paz. ¡Ríete ahora!... Te obligaremos a cumplir con tus deberes de escudero obligándote a seguirlo a la sauna y hasta al mismo Infierno, de ser necesario.

 

       Anders no contestó. Miró receloso a su alrededor, y vio un par de tablas prolijamente acomodadas en el suelo.

 

       -Supongo que sobre ésas transportarán nuestros cadáveres, para que la gente nos vea y nos llore-suspiró amargamente.

 

       La puerta de Vindsborg se abrió y entró Thorvald.

 

       -Bueno, dicen Adam y Adler que la sauna ya está lista...-anunció.

 

      Gritando como energúmenos, Andrusier y Honney alzaron a hombros a Balduino y Anders respectivamente y salieron a la intemperie. Al contacto con el aire helado, Caballero y escudero empezaron a tiritar por igual. Andrusier y Honney, sin dejar de gritar y aullar como demonios, bajaron a la carrera la escalinata cada uno con su respectiva carga a cuestas, y salvaron en brevísimo tiempo la distancia que los separaba de la sauna, en cuyo interior los aguardaban Adam y Adler. A ellos confiaron los dos Kveisunger sus sendas cargas. El suplicio de Balduino y Anders no había hecho sino empezar.

 

       En el interior de la sauna, el irrespirable ambiente recordaba poderosamente el de las más inhóspitas fosas infernales. Adam y Adler estaban tan desnudos como sus víctimas en un recinto pensado justamente para cuatro personas. Los ocupantes de turno no eran precisamente los más fragantes, y si Balduino, tal como dijera Anders, hedía oveja, los otros, como replicara el pelirrojo, apestaban también a mil cosas distintas. Pero eso no era todo. La temperatura en el interior era elevadísima, de modo que pronto todo el mundo estuvo sudando a mares, lo que no impedía a un iracundo Adam acusar a Adler de ser un idiota pues, a su juicio, todavía no hacía el suficiente calor, y habían empezado antes de tiempo.

 

       Había en el recinto de troncos un hogar, o algo así, en el que se había montado un artefacto metálico muy curioso. Parecía una bandeja metálica cóncava con algunas canaletas, montada sobre el fuego mediante una armazón. Sobre dicha bandeja había una piedras bastante grandes, al parecer alguna variedad de granito. Eran sobre todo esas piedras las que irradiaban aquel calor infernal. Junto al hogar había una cubeta con agua, pero no parecía que Adler o Adam tuvieran la menor intención de refrescar a sus desdichadas víctimas. En cambio, provistos de sendas varas de abedul, empezaron a azotar a ambos jóvenes, sin explicar por qué. Adam agarró por su cuenta a Balduino y dio la impresión de poner el corazón en lo que hacía, tal vez en venganza por  verse privado del Fuego de Lobo que solía consumir en otro tiempo.

 

        -Ya es hora-dijo finalmente Adler, apoderándose de la cubeta con agua, para regocijo de Balduino y Anders, quienes creían que al fin se refrescarían para alivio de sus sudorosos cuerpos. Pero nada más lejos de la verdad. Por el contrario, Adler se acercó al fuego, que iluminó su rostro tachonado de cicatrices de viruela, y echó el agua, con mucho cuidado, sobre la bandeja metálica y las piedras. El resultado fue pavoroso: se levantaron grandes nubes de vapor, y el calor se incrementó en vez de disminuir, en tanto el agua sobrante se escurría por las canaletas de la bandeja, dispuesta a ese efecto en leve inclinación.

 

       Finalizada esa primera fase del tormento, volvieron a escucharse los gritos y aullidos de Honney y Andrusier en el exterior. Balduino y Anders pasaron de nuevo a manos de estos otros verdugos, sintiendo el viento frío contra sus cuerpos adormecidos por el extremado calor. De golpe se vieron arrojados sobre la nieve y sepultados en ella por Andrusier y Honney. Los desdichados jóvenes, sintiéndose morir en aquel ambiente glacial, profirieron alaridos de desesperación.  Lanzando salvajes carcajadas, Andrusier y Honney los desenterraron y los llevaron a Vindsborg. Ahora un calor abrasador parecía incinerar a Balduino y Anders, quienes creían que al menos sus padecimientos llegaban ahora a su fin. Se equivocaban cruelmente.

 

      Los dos muchachos fueron extendidos sobre las dos tablas que llamaran la atención de Anders momentos atrás. Ursula se inclinó sobre Balduino y Thorvald sobre Anders, y ambos jóvenes sintieron acto seguido que se los masajeaba con brutalidad inaudita.

 

       -Podíais haber encargado esta parte a Hansi y a Thommy-gimió Balduino. Bajo las implacables manazas de Ursula se sentía como masa de pan maltratada en la artesa; y a juzgar por los gestos y gemidos de Anders, él no parecía pasarla mucho mejor con Thorvald, aunque siendo éste mando, su víctima forzosamente debía sufrir sólo  la mitad del tormento que padecía el pelirrojo.

 

      Algunos minutos más tarde, dijo Thorvald:

 

      -Bueno, creo que es suficiente-y antes de que Balduino y Anders tuvieran tiempo de alegrarse, añadió:-. ¡A la sauna de nuevo!...

 

       Los dos jóvenes, en consecuencia, tuvieron que pasar por una segunda serie de calor extremo, frío extremo y masaje, a la que siguió una tercera serie. Claro que para entonces ya habían llegado a la conclusión de que, si hasta allí no habían muerto, ya nada podría con ellos; de modo que, resignados, dejaban hacer a sus torturadores.

 

      -Bien, señor Cabellos de Fuego; lo lamento, pero tengo que relevar a Gröhelle en el torreón-se disculpó Ursula, cuando iban por la tercera sesión de masaje.

 

        -¿Que lo lamentas?... Qué suerte que esa guardia te obliga a ser cuando menos un poco misericordiosa conmigo-replicó Balduino, mientras Ulvgang  desataba las cuerdas que aprisionaban manos y pies del pelirrojo, antes de hacer lo propio con las de Anders.

 

       -¿Y, cómo os sentís ahora?-preguntó el otrora Terror de los Estrechos, con una cara que hacía pensar que intentaba recobrar su siniestra reputación pretérita.

 

      -Mejor ni te contesto-gruñó Balduino-. Pero supongo que hallaré valor para repetir esta locura al menos una vez más, para conformar a Thomen.

 

      -¿Locura?-preguntó burlonamente Anders, en un hilillo de voz-. ¿No era que se trataba simplemente de un gusto distinto?

 

 

 

 

     

 

 

 

 

 

 

 

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Published by EKELEDUDU
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  • : EL SEÑOR CABELLOS DE FUEGO I
  • EL SEÑOR CABELLOS DE FUEGO I
  • : ...LA NOVELA FANTÁSTICA QUE, SI FUERA ANIMAL, SERÍA ORNITORRINCO. SU PRIMERA PARTE, PUBLICADA POR ENTREGAS.
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