Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
15 abril 2010 4 15 /04 /abril /2010 01:01

      El otoño, por momentos ataviado de invierno precoz, se abatía sobre Freyrstrande. Ahora oscurecía más temprano, hacía más frío y el firmamento estaba casi siempre ennegrecido por lúgubres nubarrones; y el viento, cortante como navaja, ululaba cada vez con mayor violencia.

 

      Otro que no fuera Hildert Karstenson se habría asombrado de la hora elegida ese día por Balduino para visitar Kvissensborg, así como de su extraño séquito: en la carreta arrastrada por Slav venían Anders a cargo de las riendas, el viejo y manco Karl a su lado y, durmiendo en la caja, Hansi, quien no quería saber nada más de cabalgatas por un buen tiempo y que empezó a gemir ni bien se lo despertó y tuvo que moverse. Pero Hildert era Hildert, pura flema y rostro de piedra. Si se sorprendió, lo disimuló muy bien.

 

      Quien sí estaba asombrado y no menos disgustado era Einar Einarson, quien se apersonó en seguida y apretó los dientes mientras leía el documento, firmado y sellado por el Conde Arn de Thorhavok, por el que prácticamente se los desposeía de toda autoridad sobre Kvissensborg, permitiéndole sólo reservarse a diez hombres a modo de escolta y conservar algunos tontos y superficiales privilegios.

 

      Y si te preguntas qué pasó con los mensajes que enviaste a Helmberg, quédate tranquilo, que Arn los recibió antes de que yo llegara-pensó malignamente Balduino-. Lo que ocurre es que no es lo mismo adular cara a cara que vía postal, y que vale más la adulación de un auténtico Caballero que la de mil infanzones como tú.

 

      -Muy bien, señor-gruñó al acabar la lectura-. Haced como os plazca.

 

      -Pasaremos la noche aquí-anunció Balduino a Hildert-. No pretendemos aposentos de lujo, dormiremos en el suelo cubiertos por mantas, pero necesitaremos un cuarto calefaccionado, una cuba, mucha agua caliente, toallas e implementos de aseo. Y haz redactar una orden para liberar a un prisionero, la cual firmaré.

 

      -¿Tenéis autoridad para ello?-preguntó Hildert, mirando a Balduino con sus inescrutables ojos azules.

 

      -Hombre, claro que la tengo. Lee el documento que le he dado a Einar... Es decir, al señor Einar-contestó Balduino; y Einar, sombríamente, extendió el pliego a Hildert, quien lo rechazó.

 

       -No sé leer-dijo.

 

      -Pues habrá que remediar eso-respondió Balduino.

 

      Todavía estaba él dando órdenes a Hildert cuando a la distancia, bajo un arco, apareció la figura de la joven, frívola y casquivana hija de Einar, Lyngheid. También ella se había enterado del regreso del pelirrojo, al que detestaba casi tanto como su padre: le tenía aversión desde que lo había visto inmune a sus encantos.

 

       Ahora lo observaba con rabia y despecho, meditando sobre la mejor forma de doblegar su resistencia o bien, sin ello no fuera posible, de vengarse de él de manera ejemplar. Pero no llegó a urdir ningún proyecto para una cosa ni para la otra, porque en ese momento vio por primera vez a Anders, quien a su vez la miraba boquiabierto. Sólo un fugaz vistazo bastó a Lyngheid para quedar prendada de aquellos ojazos verdes y ese rostro de príncipe, y para mandar de paseo sus rencores contra el pelirrojo. ¿Qué importaba, después de todo, que la rechazara? En definitiva, era feo como él solo. Pero este otro muchacho no... Y gustaba de ella.

 

       Anders nunca supo qué lo impactó tanto en Lyngheid, mas es probable que fuera el hecho de verla como a una princesa. Tal título resultaba exagerado, ella era apenas una noble de última categoría, y su padre había nacido plebeyo. Pero Anders no tenía en cuenta estas cosas. Lyngheid era bellísima y su vestimenta delataba riqueza, y él hubiera estado dispuesto a creerla hija del propio Rey de Nerdelkrag. Y porque le parecía una princesa bella e inalcanzable para alguien de humilde cuna como él, apenas la vio desde la distancia empezó de inmediato a soñar despierto con ella.

 

       Lyngheid advirtió enseguida el interés de él, y decidió atormentarlo un poco. Lo miró con frío desdén bajo sus largas pestañas doradas; sonrió con sorna, semejante al gato que juega con el ratón apresado entre sus garras; y finalmente desapareció entre las sombras, contoneando provocativamente su cuerpo, sin dejar de observar a Anders con burla y desprecio aunque ella misma empezara a consumirse de deseo por él

Compartir este post

Repost 0
Published by EKELEDUDU
Comenta este artículo

Comentarios

Presentación

  • : EL SEÑOR CABELLOS DE FUEGO I
  • EL SEÑOR CABELLOS DE FUEGO I
  • : ...LA NOVELA FANTÁSTICA QUE, SI FUERA ANIMAL, SERÍA ORNITORRINCO. SU PRIMERA PARTE, PUBLICADA POR ENTREGAS.
  • Contacto

Texto Libre

<td width="44" align="left"><a href="http://www.argentino.com.ar/" rel="nofollow" target="_blank"><img alt="argentino.com.ar" width="43" height="40" border="0"></a></td>

   <td><a href="http://www.argentino.com.ar/" title="directorio argentino" rel="nofollow" style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:10px;color:#1E4F81;text-decoration:none;line-height:12px" target="_blank">estamos en<br><span style="font-family:Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px"><strong>Argentino</strong>.com.ar</span></a><br>
     <div style="margin-top:2px;margin-bottom:3px"><a href="http://www.argentino.com.ar/" title="directorio argentino" style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:10px;color:#999999;text-decoration:none;line-height:10px" target="_blank">directorio argentino</a></div></td>
    </tr>
   </table>
 </td>
  </tr>
</table>

<iframe src="http://www.thob.org/barra.php?blog=fch7qg3kmpd9w5nv" name="voto" id="voto" width="55" height="200" scrolling="no" frameborder="0" framespacing="0" border="0"></iframe>

Enlaces