Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
15 abril 2010 4 15 /04 /abril /2010 01:05

  Sorprendía y aterraba a Balduino el ligero peso corporal de Tarian, muy por debajo de lo normal en alguien de su edad. Casi todo en él era pellejo y huesos, producto de desmejoras físicas progresivas, pero probablemente muy aceleradas en los últimos meses. Mientras Balduino, Anders y Hansi lo lavaban en una cuba cuya agua hubo que cambiar varias veces, lo impresionó la extrema delgadez de los brazos y las piernas y las contusiones que presentaba el cuerpo, unas más recientes que otras.

 

      Anders y Hansi, quienes para lavar a Tarian se habían desnudado hasta la cintura a fin de disminuir el riesgo de ensuciarse, se hallaban tan impresionados como Balduino por el estado del muchacho. Hansi, en particular, estaba asustado. Tras quedar unos instantes pensativo, preguntó:

 

        -Señor Cabellos de Fuego, ¿podría ocurrirme esto a mí?

 

       -No, Hansi-contestó Balduino, muy seguro-. Para empezar, a ti nadie te enviaría a la cárcel. Eres sólo un niño.

 

       -Pero Tarian lo era también cuando lo encarcelaron, ¿no?-preguntó Hansi.

 

       -A la cárcel va gente que... Bueno...- Balduino se detuvo, confuso. Ahora sí estaba en aprietos. Decir que a la cárcel iba sólo gente mala era una mentira muy obvia, porque ahí estaba Tarian para probar lo contrario.

 

       Miró a Anders, mendigando su ayuda. Pero aquél no sólo parecía poco dispuesto a ayudar, sino que también él observaba atentamente a Balduino, como muy necesitado de las explicaciones de éste para iluminar su entendimiento sobre el tema.

 

      -Algunas personas tienen muy mala suerte, Hansi-concluyó Balduino-. Ese no será tu caso.

 

       -¿Cómo lo sabes?

 

       -Simplemente, lo sé.

 

      -Ah-murmuró lacónicamente Hansi.

 

       Era evidente que no había quedado muy convencido, pero Balduino ya no sabía qué decirle.

 

      -No dejaríamos que fueras a la cárcel, Hansi-intervino finalmente Anders-. Eres como nuestro hermanito, ¿no, Balduino?

 

      -¡Eso! ¡Eso!-exclamó Balduino, feliz de haber hallado un traductor de sus propias emociones, y recalcando enérgicamente su opinión con su índice derecho.

 

       Ya habían terminado de lavar a Tarian, y Balduino se disponía a rasurarle barbas y bigotes. Tomó unas tijeras para recortarle lo más tupido; pero Tarian le aferró la muñeca y emitió una exclamación gutural en la que se advertía miedo. Era, sin duda, una reacción comprensible en alguien a quien se había hecho tanto daño; pero lo que pasmó y sobresaltó un poco a Balduino, a Anders y a Hansi fue el aspecto de aquella mano, en la que la membrana digital se veía dilatada, confiriéndole apariencia palmeada, como la pata de una rana.

 

       Era la primera evidencia tangible de la procedencia suboceánica de aquel singular ser reducido ahora a un mísero despojo apenas vivo. Balduino quedó impresionado. Una cosa es un conocimiento de oídas y por lo tanto dudoso, y otra cosa la comprobación personal; y Balduino, a la vista de aquella prueba irrefutable, se preguntó cuántos misterios más, de los que no se tenía la menor sospecha, habría en el mundo.

 

      Tarian advirtió cómo se miraba su mano y, asustado, volvió a sumergirla en la cuba. Era evidente que no quería llamar la atención, ni que se lo viera como a alguien distinto de los demás, Tal vez en prisión había advertido cuán poco benévola suele ser la estirpe humana con quienes son diferentes, pues de inmediato se puso a temblar como sorprendido en la consumación de un acto abominable.

 

       -Todo está bien-lo tranquilizó Balduino, hablándole con suavidad y colocándole una mano en el hombro. A cada instante que pasaba a su lado aumentaba la sensación de estar junto a un animalito indefenso y herido, imposibilitado de manifestar su dolor; eso le inspiraba una ternura y una compasión inmensas.

 

       -Me pregunto si será bueno hacerle tantos mimos-objetó Anders-. Quién sabe si no pensará que tenemos inclinaciones raras, si es que me entiendes.

 

      -Te entiendo perfectamente, pero siempre habrá tiempo para aclarar cómo son las cosas-contestó Balduino-. A veces hay que arriesgarse. Lo que importa ahora es mantener a Tarian con vida; y creo que luego de diez años de palizas recibirá agradecido todo el cariño que se le dé. Será para él un incentivo para permanecer en este mundo. El, no creo que malinterprete nada; los demás, que malinterpreten todo lo que quieran, que sean felices y que se vayan al diablo... Mira, un tatuaje-dijo, viendo una figura estampada en uno de los bíceps de Tarian. Este pareció horrorizado de que Balduino hubiese hecho tal descubrimiento, y se revolvió con desesperación en el agua, luchando con un brío increíble para alguien tan debilitado-. Bueno, bueno, ya entendí-dijo Balduino, un poco de mal humor, sin entender qué cosa tan terrible había hecho para provocar semejante reacción.

 

         Había llegado a ver el motivo del tatuaje: un tridente. ¿Sería la figura representada o simplemente el hecho de que lo vieran tatuado lo que horrorizaba tanto a Tarian? Me temo que tardaremos mucho en llegar a entenderlo del todo en vista de que está imposibilitado de expresarse, pensó Balduino.

 

        -Aquí hay otro, parece-dijo Anders, viendo en el otro bíceps de Tarian una figura inidentificable a través del agua jabonosa. Estaba a punto de alzarle el brazo para observarlo mejor, cuando Balduino lo detuvo.

 

        -Ni se te ocurra. Ya viste que está un poco quisquilloso al respecto. Terminemos esto y a otra cosa.

 

        Anders asintió y se puso a observar a Tarian. Notó que éste parecía relajarse cuando Balduino lo tocaba amistosamente; de modo que pronto se vio haciendo lo mismo.

 

       -Por cierto, ¿dónde está Karl?-preguntó.

 

        -Por ahí; le encargué unas cuantas tareas-contestó Balduino, comenzando por fin a rasurar la barba de Tarian.

 

       -¿Lo elegiste para que nos acompañara como pudiste elegir a cualquier otro?

 

       -No; la verdad que no. Pero por el momento no me hagas decir más. Simplemente, tenía que ser Karl. Si ahora te dijera mis motivos, pensarías que estoy loco; de modo que dejémoslo para más adelante.

 

       -¿Y cómo castigarás a los que hicieron esto a Tarian? Ni siquiera sabemos bien quiénes fueron.

  

       -Por el momento ése es otro de los asuntos de los que se está ocupando Karl,  también. La verdad, Anders, nunca me gustó Kvissensborg; pero ahora me gusta menos que nunca. Este lugar es, para nosotros, como un crisol de alquimista en el que bullen entremezclados diversos elementos peligrosos. Si no tenemos cuidados, corremos el riesgo de volar por los aires con crisol y todo.

 

      -Pero el castillo está ahora bajo tu mando.

 

      -Más de la mitad de la gente que hay aquí me obedecerá muy a disgusto. Por lo mismo, serán potenciales traidores.

 

      -Nadie se atreverá a causarte daño ahora que te has hecho amigo del Conde de Thorhavok.

 

      -Yo no llamaría amistad a mi relación con Arn. Hasta hace apenas días, nos detestábamos ambos y, es más, algunos rasgos de su carácter me siguen pareciendo odiosos. Como amistad, la nuestra es una relación bastante artificiosa. Diría más bien que hemos iniciado un diálogo diplomático. Cara a cara hemos visto que no somos tan repugnantes como cada uno creía del otro, después de todo; pero aun así las hostilidades pueden reanudarse en cualquier momento-dijo Balduino en susurros-. Pero por suerte, entre Einar y sus adictos no reuniríamos suficiente cerebro para que se darse cuenta de estas cosas, al menos en lo inmediato. Eso me dará un margen de tiempo para tratar de neutralizar los elementos del crisol... Con todo el cuidado necesario para no volar por los aires.

 

      Despojado Tarian de barbas y bigotes, lo secaron, y Balduino hizo que le trajeran algo de comer y mantas con qué abrigarlo. También hizo que se cambiara el agua caliente de la cuba y que se consiguiera una muda de ropa de la talla que usaba él. La que tenía puesta había quedado emporcada con orina y excrementos, y hedían en forma espantosa. Anders y Hansi se contentaron con lavarse los brazos y las manos, pero para Balduino fue un alivio desnudarse y sumergirse en la cuba a disfrutar de aquel imprescindible baño.

  

       -Me pregunto qué necesidad teníamos de hacer esto. Podíamos haberle encargado este trabajo a los siervos-dijo Anders.

 

       -No, Anders, debíamos ser nosotros. Te lo digo por experiencia propia. De niño anhelaba que mis padres se ocuparan un poco de mí, pero delegaban ese trabajo en los siervos. ¿Recuerdas cuando curaste mis heridas luego de la paliza que me dieron los secuaces de Einar? Hasta entonces, me habías obedecido por obligación. En ese momento lo hiciste por bondad. Eso marcó una diferencia crucial, creéme. En el estado en que Tarian se encontraba, sin duda no esperaba otra cosa que la muerte. Recordará que fuimos nosotros quienes lo liberamos; pero creo que más recordará que hasta nos llenamos de mierda por él. Y nos será leal. Si uno quiere asegurarse la lealtad de otros, debe estar dispuesto a darla primero.

 

        -De acuerdo, de acuerdo... Pero en ese caso, ¿no podía el Todopoderoso, cuando creó la mierda humana, hacerla un poco más fragante?-se quejó Anders; porque una fétida vaharada brotaba de las ropas que Balduino se había quitado.

 

      Cuando más tarde, mientras Balduino se vestía, entró un guardia trayendo una escudilla con comida humeante -un tazón con guiso de lentejas, medio pato y una hogaza de pan, más  una bota llena de vino- Anders le encargó la ingrata tarea de llevarse de allí las ropas en cuestión, pese a lo cual la hediondez persistió en el aire. Ello no fue obstáculo para que Tarian, incorporándose débilmente, procediera a arrasar con el contenido de la escudilla en cuanto le fue llevada.

 

      -Yo también tengo hambre-protestó Hansi, arrastrándose hasta un rincón en el que quedó en posición fetal.

 

      -Ya bajaremos a comer nosotros también-dijo Balduino; y después de un rato, al no recibir respuesta, llamó:-. ¿Hansi?-y se volvió hacia el niño.

 

        Pero Hansi no lo oía. Había quedado profundamente dormido casi en el mismo instante en que se acurrucara en aquel rincón.

 

      -Pobrecito...-murmuró, más para sí mismo que para Anders, sonriendo enternecido.

 

      Seguidamente se fijó en Tarian, quien continuaba engullendo con una voracidad que demostraba que al menos recuperaba ánimos y apetito, lo que incrementaba sus posibilidades de supervivencia por muy débil y contuso que estuviera ahora. Ojalá que, si vienen los Wurms, arremetas contra ellos con el mismo ímpetu con que atacas esa comida, pensó Balduino.

 

      Hasta entonces no había tenido tiempo de estudiarlo con atención, ocupado como estaba en aliviarle sus padecimientos. Incluso salvajemente demacrado poseía el rostro de Tarian cierta extraña belleza que remitía a la de Margyzer, su misteriosa y casi legendaria madre. De ella había heredado posiblemente la forma oblicua de sus ojos verdiazules, sus largas y puntiagudas orejas y la nariz respingona. La forma craneal era muy rara, aunque no tanto como la de Ulvgang, su padre, y ciertamente más armoniosa que la de éste, aunque si uno se fijaba bien advertía ciertas semejanzas entre ambos. Tanto Ulvgang como Tarian tenían  la parte superior de la cabeza más ancha y más estrecha en su parte inferior; pero en general el rostro de Tarian lucía más alargado, y la diferencia de grosor ya mencionada en su caso era mínima. Los arcos superciliares eran ligeramente pronunciados, y lo mismo los pómulos, pero lo suficiente para llamar la atención y no tanto para producir desagrado. La melena, rubia y lacia, se veía opaca, desprolija y despareja. La habían dejado intacta porque ni Balduino, ni Anders ni mucho menos Hansi eran eximios peluqueros. No obstante, al lavársela habían constatado, no sin envidia, que el cuero cabelludo de Tarian se hallaba por completo libre de piojos.

 

      Las manos de Tarian habían recobrado ahora su apariencia humana normal; la membrana interdigital se había contraído nuevamente. Por lo visto, se dilataba tras un tiempo en contacto con el agua y volvía a la normalidad luego de permanecer un rato seca... Aunque a Balduino le costaba admitir que no había imaginado ese detalle, y si lo hacía era sólo porque Anders y Tarian habían sido testigos del hecho tanto como él. Era curioso que durante meses hubiese aceptado como hecho incuestionable que por las venas de Tarian corriese sangre de sirena y que ahora le costara creer en ello pese a verse enfrentado a una prueba tan convincente, además de que, por su aspecto, el joven no pareciera del todo de este mundo.

 

      Tal vez en la incredulidad de Balduino hubiera también un a pizca de frustración y despecho por su mala suerte. Acostumbraba mirar el mar hacia el crepúsculo recordando, mientras disfrutaba del paisaje, historias narradas por los Kveisunger acerca de El Mundo Bajo las Olas.  Se sentía entonces fascinado, subyugado por los enigmas y secretos que se ocultaban bajo la superficia del océano y que él nunca podría contemplar con sus propios ojos. Al mismo tiempo, acudían a su mente infinitas preguntas para las que no hallaba respuestas. Pensaba que un día Tarian quedaría en libertad y podría hablarle de El Mundo Bajo las Olas y satisfacer su enorme curiosidad sobre el tema.

 

      Y ahora Tarian quedaba en libertad, pero condenado para siempre al silencio, merced a una lengua cortada. Era como si antiguas y coléricas deidades marinas, celosas de sus secretos, le hubieran reservado ese destino para que jamás pudiese traicionarlas ni divulgar los arcanos enigmas suboceánicos. 

Compartir este post

Repost 0
Published by EKELEDUDU
Comenta este artículo

Comentarios

Presentación

  • : EL SEÑOR CABELLOS DE FUEGO I
  • EL SEÑOR CABELLOS DE FUEGO I
  • : ...LA NOVELA FANTÁSTICA QUE, SI FUERA ANIMAL, SERÍA ORNITORRINCO. SU PRIMERA PARTE, PUBLICADA POR ENTREGAS.
  • Contacto

Texto Libre

<td width="44" align="left"><a href="http://www.argentino.com.ar/" rel="nofollow" target="_blank"><img alt="argentino.com.ar" width="43" height="40" border="0"></a></td>

   <td><a href="http://www.argentino.com.ar/" title="directorio argentino" rel="nofollow" style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:10px;color:#1E4F81;text-decoration:none;line-height:12px" target="_blank">estamos en<br><span style="font-family:Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px"><strong>Argentino</strong>.com.ar</span></a><br>
     <div style="margin-top:2px;margin-bottom:3px"><a href="http://www.argentino.com.ar/" title="directorio argentino" style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:10px;color:#999999;text-decoration:none;line-height:10px" target="_blank">directorio argentino</a></div></td>
    </tr>
   </table>
 </td>
  </tr>
</table>

<iframe src="http://www.thob.org/barra.php?blog=fch7qg3kmpd9w5nv" name="voto" id="voto" width="55" height="200" scrolling="no" frameborder="0" framespacing="0" border="0"></iframe>

Enlaces