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18 marzo 2010 4 18 /03 /marzo /2010 18:17

      Su inminente exploración de los canales tenía sobre ascuas a Balduino y Anders. Para ambos tenía sabor a aventura, aun cuando no se alejaran demasiado de Freyrstrande. La vastedad del océano y los misterios que éste encerraba los tenía fascinados. Balduino, quien contaba con información previa sobre el tema a través de algunas lecturas, especulaba a veces en voz alta sobre lo que, tal vez, verían en el mar; y sus relatos dejaban a Anders a medio camino entre el asombro y la ansiedad.

 

      En Vindsborg, la mayoría, y en especial los Kveisunger, los miraba con una mezcla de sentimientos muy diversos: simpatía, comicidad, ironía, cierta ternura...

 

      Una noche, hablando del asunto mientras esperaban la cena, Balduino dijo a Anders:

 

      -Con suerte, tal vez hasta divisemos algunos delfines. Unos animales rarísimos: mamíferos con forma de pez.

 

       Ursula quedó rascándose la cabeza.

 

      -¿Mamíferos? ¿Qué es eso?-preguntó.

 

      -Se llama así a los animales que amamantan a sus crías: el perro, la vaca, el ciervo...-explicó Balduino.

 

      La giganta quedó mirándolo unos segundos con los ojos muy abiertos; luego dijo, meneando la cabeza:

 

      -¿Cómo que mamíferos con forma de pez?-preguntó-. Los delfines son peces, enanito.

 

       -No, no-intervino UIvgang, volviendo hacia ella sus saltones ojos verdiazules-. El tiene razón: son mamíferos.

 

       -Peces-porfió Ursula.

 

       -Sé de buena fuente que son mamíferos-rebatió Balduino.

 

       Sonriendo burlonamente, Ursula se volvió hacia el pelirrojo.

 

      -¿Y qué buena fuente es ésa? Ya sé, no me lo digas-la sonrisa se hizo todavía mucho más burlona-: la Historia Natural, de Plino.

 

      -Plinio. Bueno... Esteee... Sí-hubo de admitir Balduino, con mucha vergüenza.

 

      Ursula se echó a reír a carcajadas.

 

       -Un momento-intervino Honney, indignado-: hemos surcado los mares durante muchos años, más que tú. Y nos consta que los delfines son mamíferos.

 

       -Peces-insistió Ursula.

 

       Hubo una larga pausa en la discusión, porque la cena estaba ya lista y todos, por turnos, fueron a servirse. Pero el mejunje de la noche estaba peor que de costumbre, como si la intención fuese que Balduino y Anders se subieran ya al bote y huyeran despavoridos de semejante menú; de modo que, una vez sentados, la mayoría se puso a jugar nerviosamente con aquella nueva y más horrorosa creación culinaria de Varg. Entonces Honney, quien deseaba vencer cuando menos una vez  y en cualquier cosa a aquella gigantesca cazadora que con tanta frecuencia lo humillaba abatiendo buenas presas en tanto que él volvía con las manos vacías o semivacías, volvió a la carga:

 

      -Los delfines son mamíferos. Vimos muchas veces a sus hembras amamantando a las crías.

 

      -Después de beberte una respetable ración de aquavit serías capaz de ver también a una docena de Jarlewurms bailando una ronda infantil; de modo que no dudo de tu palabra-dijo malignamente Ursula-. Pero los delfines son peces.

 

      Honney se puso furioso.

 

      -¡Increíble!-rugió-. ¡Mocosa testaruda!... Somos Kveisunger, la hueste de Sundeneschrack... ¡Hemos navegado de punta a punta por el Mar de Nerdel, haciendo temblar a los poderosos!... ¡Y mirad lo que ahora viene a discutirme esta ignorante de siete suelas, algo que nosotros ya sabíamos cuando ella todavía cagaba sus pañales y se hurgaba la nariz para sacarse los mocos!

 

       -¿Cómo que se hurgaba?-preguntó Andrusier socarronamente-. ¿Por qué el tiempo pasado?, si al menos hasta hace más o menos cinco minutos todavía seguía haciéndolo, nuestra refinada princesa...

 

      Honney se volvió hacia Ulvgang.

 

      -Y tú, ¿no dirás nada?-le preguntó-. ¡Haz algo!... ¡Explícale a esta gansa que no puede discutirnos algo tan elemental!

 

      Abúlico, Ulvgang se volvió hacia Ursula.

  

      -No puedes discutirnos algo tan elemental-le dijo.

 

      -¡Puedo y lo hago!-exclamó Ursula, belicosa.

 

      Siempre indiferente, Ulvgang se volvió de nuevo hacia Honney.

 

      -Dice que puede y lo hace...-murmuró.

 

      Honney estaba colorado de rabia. Sus espeluznantes ojos verdes refulgían de manera terrible, y su negro bigote se erizaba como el pelaje de un gato.

 

      -Tú dime-observó Ursula, calmosamente, pero sonriendo con terrible mordacidad y pérfido deleite ante la furia de Honney-: ¿un delfín se parece más a un pez o a un perro o una vaca?

  

      -¿Qué tiene que ver?-preguntó sarcásticamente Honney-. Las apariencias engañan. Así es que la mayoría de los asnos son cuadrúpedos, pese a lo cual aquí estás tú, la excepción, andando sobre dos patas.

 

      -¡HONNEY!-bramó Karl.

  

      -La postura bípeda es moda entre los asnos, Honney, o también tú andarías en cuatro patas-contraatacó Ursula, ácida-. Por todos los dioses de Asgard...-añadió, revolviendo en su tazón con cara de asco-. Mejor me hago cargo de la cocina otra vez.

 

      Varg venía en ese momento de la cocina con su propio tazón, y reaccionó como era habitual en él ante ese tipo de comentarios.

 

      -Ay, qué delicada-farfulló-. La princesa... ¡Todos son iguales!-gritó, casi atorado de furor-. ¡Cocino para diecisiete princesas pretensiosas y quejumbrosas que...!-y ya no hubo forma de entender lo que siguió.

 

        Apenas terminada su crítica a la cena de turno y antes del consabido estallido de rabia de Varg, Ursula había empezado a reír por lo bajo con un placer casi diabólico. Balduino estuvo casi seguro de que la crítica en cuestión no perseguía más fines que hacer rabiar al cocinero.

 

        -Ursula-dijo-: ¿qué tal si buscas otro pasatiempo que no sea encolerizar a todo el mundo aprovechando que tu condición de mujer te exime de la venganza de mis hombres?

 

       Ursula puso cara de sorpresa.

 

       -¿Hombres?-preguntó con fingida extrañeza, mirando hacia todas direcciones como buscando algo-. Ah, ¿hay hombres aquí, aparte de Thorvald? ¿En serio? ¿Y dónde están?

 

      Y estalló de nuevo en carcajadas.

  

      Circunspectos, heridos en su orgullo masculino, todos se miraron entre sí mientras Ursula continuaba riendo a mandíbula batiente...

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Published by EKELEDUDU
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  • : EL SEÑOR CABELLOS DE FUEGO I
  • EL SEÑOR CABELLOS DE FUEGO I
  • : ...LA NOVELA FANTÁSTICA QUE, SI FUERA ANIMAL, SERÍA ORNITORRINCO. SU PRIMERA PARTE, PUBLICADA POR ENTREGAS.
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