Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
19 enero 2010 2 19 /01 /enero /2010 21:06

      Según se recordará, el gran Maestre Thorstein Eyjolvson había despachado un mensaje al Rey Gregorio III en el que admitía liderar la por entonces clandestina Orden del Viento Negro y comunicaba a Su Majestad que él y los Caballeros bajo su mando se aprestaban a defender al Reino de la amenaza de los Wurms, solicitando a cambio que se levantara la proscripción vigente sobre la Orden. Para cuando el mensaje llegó a Cernes Mortes, la capital, Gregorio III había muerto, siendo sucedido por su hijo, que ascendió al trono con el nombre de Gregorio IV. No es que  el difunto monarca hubiera sido una maravilla en el gobierno: su voluntad había sido siempre muy débil, su indecisión muy grande. Pero al menos demostraba algún deseo de hacer las cosas bien, cualidad que ahora se extrañaba penosamente en el nuevo soberano. Gregorio IV era frívolo, indolente y derrochador, y despilfarraba el erario real en suntuosas fiestas de las que era difícil sacarlo para que firmara un decreto o atendiera cualquier otro asunto de gobierno; por lo que pronto fue llamado el Alegre por unos y el Inmaduro por otros, y así pasaría a la Historia aun después de que su régimen perdiera toda connotación de auténtica alegría. También era ignorante en muchas materias de las que hubiera debido mantenerse informado para hacer un reinado al menos aceptable.  Cuando alguien trataba de ponerlo al tanto respecto a un tema, sus posteriores comentarios evidenciaban que a lo largo de la paciente explicación, la mente del Rey había estado en otra parte. Eso sí, durante aquellos primeros años de gobierno al menos no exhibía la crueldad que caracterizaría su última época en el poder.

 

      De todos modos, era un completo inútil, y alguien tendría que gobernar en su nombre. Así que el Senescal Mayor del Reino, Justiniano de Charmalles, quien había observado la conducta del Rey cuando éste aún era apenas el Príncipe Heredero, decidiendo que sería un monarca deplorable, lo abordó una hora antes de su coronación y le sugirió en voz baja un nombre. Más tarde, ese nombre volvió a pronunciarse al inicio del primer Consejo que celebró Gregorio IV, y de esta manera Tulio de La Calleja, joven de veinticuatro años graduado en leyes, fue nombrado Mayordomo General del Reino. Aunque era hijo y nieto de otros tantos Tulios que habían ocupado el mismo cargo antes que él, este antecedente no impresionó a nadie, porque esos mismos predecesores familiares habían terminando renunciando a sus cargos por falta de apoyo y por las fatigas del poder. Todavía más, a este tercer Tulio de la estirpe se lo vio algo apocado cuando se lo presentó formalmente en el Consejo, y sus rasgos casi adolescentes parecieron irrisorios en medio de tanta gente poderosa.

 

      Seguidamente, y en el mismo Consejo, pasó a debatirse el mensaje de Thorstein Eyjolvson. La lectura del mismo provocó todo un escándalo entre los pares del Reino, importantes barones todos ellos. El escándalo fue in crescendo a medida que se leía una segunda carta del por entonces Gran Maestre de la Doble Rosa, Diego de Cernes Mortes. El consenso fue que Thorstein Eyjolvson, al frente de su banda de forajidos y falsos Caballeros, conspiraba para, con el tiempo, hacerse de un reino propio e independiente en todo el septentrión de Nerdelkrag. La carta de Diego de Cernes Mortes fue la que dividió opiniones. Para algunos, se trataba de una impostura, en tanto que otros la creyeron auténtica y tildaron a Diego de Cernes Mortes de traidor. A la realidad de los Wurms, por supuesto, no se concedió el menor crédito.

 

      Entonces el recién nombrado Mayordomo General del Reino se incorporó y expresó su opinión, con una voz firme que no gustó nada. Lejos de aquietar el alboroto lo acrecentó cuando, tras obtener del Senescal Mayor una respuesta afirmativa en cuanto a la autenticidad de la carta de Diego de Cernes Mortes, puso en entredicho el honor de la Caballería; pues si Diego mentía, ello significaba que nada menos que un Gran Maestre atentaba contra el Reino avalando cuentos sobre una falsa invasión y al supuesto grupo de traidores liderados por Thorstein Eyjolvson. Si en cambio decía la verdad, una siniestra amenaza se cernía sobre el Reino entero, y los Caballeros que no acudieran a la convocatoria de su Gran Maestre eran culpables de negligencia y cobardía ante un enorme peligro. Y Justiniano de Charmalles fue de la misma opinión.

 

      Fue una larga y extremadamente agria controversia. Los argumentos de los pares resultaron pueriles hasta la exageración; los de Tulio, firmes y convincentes. Por último se tomaron dos decisiones, y a la primera de ellas nadie pudo oponérsele, porque contemplaba al menos la posibilidad de que los pares tuvieran razón. Consistía en el envío de tropas a Ramtala y Drakenstadt para evaluar la situación. Si realmente el Reino sufría una invasión de gigantescos reptiles, esas tropas se sumarían a las que ya estaban acantonadas allí y actuarían como refuerzos. Si en cambio todo era una mentira de cabo a rabo y se estaba gestando una rebelión, como tantos opinaban, se procuraría aplastarla. Hasta aquí, todo bien. Pero fue la segunda decisión la que provocó aún más controversia, indignación y hasta odio: por decreto real del 4 de febrero de 958 se levantaba la proscripción hasta entonces vigente sobre la Orden del Viento Negro, y al día siguiente la noticia era promulgada por los heraldos en las principales ciudades del Sur del Reino, antes de pasar a difundirla en el centro. Para los Caballeros de la Doble Rosa que no habían acompañado al Norte de Nerdelkrag a su Gran Maestre, la noticia fue toda una afrenta y una villanía, un demoledor tiro de catapulta a su dignidad; y la mayoría continuó negándose a cabalgar hacia el Norte, concordando con los pares en que la supuesta invasión era una superchería a la que pronto se lamentaría haber prestado oídos. Se armarían en defensa del Rey para la batalla que, estaban seguros, deberían librar muy pronto contra los advenedizos del Viento Negro a las puertas mismas de Cernes Mortes; pero puesto que por el momento tanta confianza se prodigaba a aquellos falsos Caballeros, que hasta entonces el Reino se apoyara en ellos y continuara dando la espalda a sus verdaderos paladines.

 

      Tulio dictó a uno de sus secretarios una respuesta a la carta de Thorstein Eyjolvson, accediendo a su propuesta. La misiva llevaba la firma y el sello del Rey, y requería que se enviaran pruebas concretas de la realidad de los Wurms, para convencer con ellas a los escépticos. Más tarde, Thorstein Eyjolvson respondería a su vez, enviando garras y dientes de Jarlwurm y trozos de cuero y un enorme cráneo de Thröllwurm, que Tulio exhibiría y enseñaría ante el Consejo entre escalofríos de horror. Según una crónica contemporánea, nada más ver el monstruoso cráneo exhibiendo las letales fauces, Gregorio IV se incorporó, sobresaltado, y no pudo reprimir un grito que movilizó a toda la guardia palaciega, temerosa de que se hubiera atentado contra la vida del Rey.

 

      Hasta entonces, sin embargo, Tulio no se atrevió a desplazarse hacia ningún sitio sin hacerse acompañar de una nutrida y bien entrenada escolta, y se vio obligado asimismo a tomar otras medidas para precaverse de posibles intentos de asesinato; pues era su vida, y no la del Rey, la que corría peligro tras favorecer a los advenedizos. Todo ese tiempo, los Caballeros rezagados, so pretexto de proteger al Rey, no cesaron de acudir a Cernes Mortes desde sus respectivos señoríos y comandancias para tratar de persuadir al soberano de que destituyera a Tulio; pero como para su desgracia a Gregorio IV los asuntos de Estado le importaban un comino y no se ocupaba de ellos si no era en Consejo y sólo por obligación, dejó las cosas tal como estaban. Posiblemente si Tulio hubiera estado condenado a la horca no habría movido un dedo para salvarlo; pero no sólo no estaba sentenciado a la horca sino que, además, era el Mayordomo General del Reino, y el Rey  tampoco movería un dedo para reemplazarlo por otra persona. Empezó a mostrar cierto interés en satisfacer a los Caballeros luego de que éstos organizaran varios torneos en su honor para alimentarle el ego y su sed de pasatiempo frívolo; pero entonces fue cuando la súbita llegada del horrible cráneo de Thröllwurm vino a alterarlo todo. Gregorio IV era, entre otras cosas, cobarde, y a la vista de aquellas fauces plagadas de afilados colmillos pareció creer de repente que los Wurms tenían cercado el Palacio Real. Más preocupado por su vida que por congraciarse con los Caballeros adulones, hasta él entendió cuán sabia había sido la decisión de levantar el libelo de proscripción que pesaba sobre los advenedizos a fin de que éstos pudieran defender abiertamente el Norte del Reino contra aquellos sanguinarios reptiles.

 

      No obstante, todo esto se hallaba aún lejos de ocurrir cuando el viejo Senescal Mayor, el 6 de febrero de 958, partió al frente de tropas villanas hacia Ramtala a marchas forzadas. En Nerdelkrag, esto significaba que se había trazado un  itinerario, en este caso  hacia Ramtala, el mismo del servicio de postas;  y los barones  cuyas tierras  atravesaran las tropas, prevenidos de antemano, debían tener listas vituallas y cabalgaduras frescas para toda la hueste, a fin de poder avanzar más deprisa. Además del Senescal Mayor, otros nueve Caballeros se habían unido a estas tropas, ya fuera porque finalmente se les había despertado el sentido del deber, por temor a que la guerra fuera real y los advenedizos les arrebataran sus fueros por demostrar valías superiores o, en fin, por el motivo que fuese. Entre ellos, imaginándose como un valiente matador de dragones admirado por los hombres, amado por las mujeres y con sus hazañas recreadas en innumerables canciones de gesta, iba un joven noble de veinte años de edad que sólo pocos días atrás había sido armado Caballero: Calímaco de Antilonia.

Compartir este post

Repost 0
Published by EKELEDUDU
Comenta este artículo

Comentarios

Presentación

  • : EL SEÑOR CABELLOS DE FUEGO I
  • EL SEÑOR CABELLOS DE FUEGO I
  • : ...LA NOVELA FANTÁSTICA QUE, SI FUERA ANIMAL, SERÍA ORNITORRINCO. SU PRIMERA PARTE, PUBLICADA POR ENTREGAS.
  • Contacto

Texto Libre

<td width="44" align="left"><a href="http://www.argentino.com.ar/" rel="nofollow" target="_blank"><img alt="argentino.com.ar" width="43" height="40" border="0"></a></td>

   <td><a href="http://www.argentino.com.ar/" title="directorio argentino" rel="nofollow" style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:10px;color:#1E4F81;text-decoration:none;line-height:12px" target="_blank">estamos en<br><span style="font-family:Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px"><strong>Argentino</strong>.com.ar</span></a><br>
     <div style="margin-top:2px;margin-bottom:3px"><a href="http://www.argentino.com.ar/" title="directorio argentino" style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:10px;color:#999999;text-decoration:none;line-height:10px" target="_blank">directorio argentino</a></div></td>
    </tr>
   </table>
 </td>
  </tr>
</table>

<iframe src="http://www.thob.org/barra.php?blog=fch7qg3kmpd9w5nv" name="voto" id="voto" width="55" height="200" scrolling="no" frameborder="0" framespacing="0" border="0"></iframe>

Enlaces